El cuerpo no olvida: ¿Y si lo que llamas "ansiedad" o "adicción" es en realidad tu infancia pidiendo ayuda?
A veces la vida se siente como ir manejando un carro con el freno de mano puesto. Vas a trabajar, intentas mantener a flote tus relaciones, te cuidas... pero por dentro hay un ruido de fondo que no se apaga. Una ansiedad que aparece de la nada y te oprime el pecho, una tristeza profunda que te dice que no eres suficiente, o esa necesidad incontrolable de recurrir a la comida, al alcohol, a las pantallas o al trabajo en exceso para poder "apagar el cerebro" aunque sea un rato. Si te identificas con esto, lo primero que necesitas saber es esto: No estás roto. No es falta de fuerza de voluntad. Tu sistema está tratando de sobrevivir. Muchas veces buscamos la causa de nuestro malestar en el presente: "Es el estrés del trabajo", "es la situación económica", "es que soy una persona ansiosa" . Pero la psicología y la neurobiología nos demuestran hoy que, en la gran mayoría de los casos, lo que estamos experimentando en la adultez son los ecos de incendi...